Hoy queremos hacer una mención a la cloración salina y en especial a un elemento básico del sistema, que es la célula.

No hace mucho, en este apartado de noticias, hablamos de las ventajas y beneficios del clorador salino y que si recordamos, agrupamos en 4 grandes grupos: salud, seguridad, sostenibilidad y ahorro económico.

Mantenimiento del Clorador Salino: La célula.

Si recordamos, la electrólisis es un proceso en que consiste en separar múltiples elementos (oxigeno, hidrógeno, sales y minerales) mediante la intensidad eléctrica. Cuando el agua salada pasa a través del clorador, la sal disuelta se transforma en hipoclorito sódico que disuelto en el agua es un potente desinfectante, además la célula genera cloro libre el cual es capaz de erradicar algas y bacterias.

Clorador Salino

Todo este proceso lo realiza la célula. Es por ello que las células de los cloradores salinos sufren mucho desgaste con el paso de tiempo. Para garantizar la máxima desinfección del agua de tu piscina, deberás asegurarte que su estado sea el adecuado en todo momento, de lo contrario se podría reducir su rendimiento, con lo que hay que ir limpiando la célula periódicamente.

La limpieza de las células para cloradores salinos depende directamente de la pureza del agua, el pH o la cantidad de sal presente en el agua. Las células por lo general acumulan cal, algas u otras sustancias contaminantes, repercutiendo directamente en la producción de cloro, por ello la importancia de su limpieza.

Aunque por regla general las células tiene un sistema de limpieza automático, no siempre resulta efectivo (por exceso de cal en el agua) y hay que ir haciendo limpiezas manuales.

 

¿Cómo limpiar la célula?

limpieza célula para clorador salinoEs muy sencillo. Debes apagar tanto el sistema de cloración salina como el de filtración de la piscina (bomba), seguidamente desconecta la célula y desenróscala de vaso (ojo no pierdas la junta). Deja secar la célula y desprende de los electrodos la cal, puedes sumergir los electrodos en una solución de ácido clorhídrico y agua. Cuando la cal se desprenda, aclara la célula con agua, seca los bornes y vuelve a instalarla en el clorador.

 

La vida útil de las células son limitadas y deben cambiarse transcurridas unas miles de horas de funcionamiento según marca cada fabricante.